ENTREGARLO 

Aunque sabían que tenían que ayudar a otros alcohólicos para permanecer sobrios, este motivo se volvió secundario.

Fue superado por la felicidad que encontraron en darse a otros. 

ALCOHÓLICOS ANÓNIMOS, p. 146 

Para mí, estas palabras se refieren a una transferencia de poder, a través del cual, Dios, como yo lo concibo, entra en mi vida.

Con la oración y la meditación, yo abro canales y luego establezco y mejoro mi contacto consciente con Dios.

Entonces, por la acción recibo el poder que necesito para mantener mi sobriedad cada día.

Manteniendo mi condición espiritual, dando a otros lo que tan gratuitamente se me ha dado a mí, se me concede el indulto diario.