CORREGIR EL DAÑO 

En muchos casos descubrimos que aunque el daño hecho a otros no ha sido grande, el daño emocional que nos hemos hecho a nosotros mismos sí lo ha sido.

DOCE PASOS Y DOCE TRADICIONES, p. 85 

¿Has pensado alguna vez que el daño que hiciste a un asociado de negocios, o quizá a un miembro de tu familia era tan pequeño que no merecía pedir disculpas porque ellos, de todos modos, probablemente ni se acordarían?

Si esa persona y el daño causado sigue viniendo a la mente una y otra vez, causando una inquietud o quizá un sentimiento de culpa, entonces yo pongo el nombre de esa persona a la cabeza de mi «lista de reparaciones» y me dispongo a presentar una sincera explicación, sabiendo que una vez cumplida esta importante parte de mi recuperación, me sentiré calmado y descansado.