LAS RECOMPENSAS DE DAR 

Esta es en verdad la clase de dádiva que no exige nada. No espera que su hermano que sufre le pague, o siquiera que lo ame. Y entonces descubre que por la divina paradoja de esta dádiva ha encontrado su propia recompensa, ya sea que su hermano haya o no recibido algo todavía. 

DOCE PASOS Y DOCE TRADICIONES, p. 116 

Por medio de la experiencia en el trabajo de Paso Doce, llegué a entender las recompensas de dar sin exigir nada a cambio. 

Al principio yo esperaba la recuperación de otras, pero muy pronto me di cuenta de que esto no sucedía. Una vez que adquirí la humildad para aceptar el hecho de que no todas las visitas de Paso Doce iban a ser un éxito, entonces estaba abierto a recibir las recompensas de dar generosamente. 

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